Alimentos, Recetas

Brócoli gratinado

El brócoli es uno de esos superalimentos que no dejan de sacarle propiedades beneficiosas, mientras más se investigue sobre él, más ventajas se le encuentran.

Es de la familia de las crucíferas, como la coliflor o la col, y su color más frecuente es el verde, aunque en realidad se puede encontrar en otros tonos: blanco, morado, rojo.

¿Qué beneficios tiene el brócoli?

Es rico en vitaminas A, B1, C y E, en calcio, hierro, yodo, magnesio, zinc y potasio, así que es antioxidante y protege al gran parte de nuestro organismo, como al hígado y al sistema nervioso, previene la anemia y es ideal para embarazadas y lactantes, que necesitan suplementos de yodo. Además, tiene fibra, muy pocas calorías y mucha agua, así que es un perfecto perfecto para bajar de peso. Y para rematar, algunos de sus compuestos, como los glucosinolatos, parece que ayudan a prevenir algunas variedades de cáncer.

A mí, personalmente, me encanta tanto su sabor como su tacto, pero sé que tiene sus detractores. Por eso os traemos una receta muy sencilla donde el tacto se le camufla y el sabor se complementa con otros ingredientes.

Está cocinado al vapor, que es la forma en la que mantiene mejor sus componentes. Se puede hacer hirviéndolo, pero perdería muchos nutrientes.

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Aquí tenéis la receta:

Ingredientes

  • 1 brócoli hervido
  • 1 diente de ajo
  • 1 cucharadita de pimentón dulce
  • Sal y pimienta
  • 1 huevo
  • 1 chorrito de aceite de oliva virgen extra
  • Queso en lascas (a vuestra elección, pero que funda bien)

Cocinamos al vapor el brócoli cortado en trozos y lo reservamos. Calentamos el horno a 240ºC.

Picamos el ajo y comenzamos a dorarlo en una sartén, incorporamos el brócoli con la sal y el pimentón, y lo dejamos al fuego unos minutos, removiendo de vez en cuando para evitar que se pegue. Finalmente, añadimos el huevo batido, y lo mezclamos.

Cogemos recipientes individuales (o uno más grande) y colocamos en el fondo unas lascas de queso, rellenamos con la mezcla de brócoli, apretando con la cuchara, y rematamos con más queso y pimienta. Si se usa una fuente más grande, es mejor si se alternan capas de queso y brócoli.

Horneamos hasta que el queso se gratine y listo para comer.

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 ¿Os animáis a probar el brócoli de esta manera? ¿Cómo soléis cocinarlo vosotros?

 

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Familia, Vida sana

El sol y la playa con bebés y niños

¡Ya estamos en julio!

SaludableMente cumple un mes, que ha estado bien cargado de trabajo e ilusión.

Vamos a celebrarlo hablando de un tema muy veraniego, la playa y el sol, que son cuestiones que nos preocupan bastante. Si hay que tener precauciones con los adultos, con bebés y niños muchas más.

El sol

Es el gran enemigo que hay que evitar.

El sol, la fuente de vida, es un tema problemático, sobre todo con los bebés y niños. De hecho, antes los pediatras recomendaban que se pusieran los recién nacidos un ratito diario al sol, y ahora es todo lo contrario: que les dé la claridad pero ni un rayito, ni en invierno, y para sustituirlo hay que complementar al niño con unas gotitas de vitamina D.

El problema es que hay situaciones en las que evitar el sol se complica mucho, como cuando se va a la playa. Para esos casos os traemos algunos consejos, extensibles a cualquier situación de exposición solar continua con altas temperaturas.

La playa

Mi primer consejo sobre ir a la playa con bebés y niños es no ir a la playa con bebés y niños.

¿Así de tajante? Bueno, hay que matizar un poco. No ir a la playa con bebés y niños… en las horas de sol, en sentido amplio: hasta las 11:00 de la mañana apurando mucho, y por la tarde desde las 20:00, aproximadamente. Vamos, que un ratito por la mañana y luego cuando esté cerca de atardecer.

Parece muy poco tiempo, pero es que so las únicas horas en las que todos (¡todos!) deberíamos estar en la playa.

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Joaquín Sorolla, Chicos en la playa. 1910, Museo del Prado, Madrid

Pero eso no es todo, ese periodo de tiempo que los niños estén al sol de la playa, necesitan unas medidas de protección. Que a todos nos parecen adorables verlos desnuditos jugando en la orilla, pero con los conocimientos que tenemos ahora de los efectos del sol sobre la piel, es una irresponsabilidad.

Resulta que la piel recuerda, y tiene muy buena memoria. Los excesos al sol dejan pequeñas huellas que no se pueden borrar, y pueden causar grandes problemas en edad adulta, cuando se han acumulado muchas de estos rastros. Como nadie quiere que sus hijos pasen por estas enfermedades, lo mejor es hacer todo lo posible para evitarlas.

La piel

Ya os he comentado que no me gusta mucho la idea de echar cremas a los bebés, porque sus pieles absorben más sustancias que las de los adultos y hay relativamente pocos estudios reales sobre los efectos que puedan tener en ellos, por el simple hecho de que casi nadie expone a sus hijos a que testen productos farmacéuticos.

Aunque en este caso hago la excepción: hay que echarles protector solar +50. Abundantemente, una buena película de protección, y renovarlo cada cierto tiempo.

Pero no basta con esto. Hay que vestirlos con ropa especial para proteger del sol, también con factor +50, se conocen comúnmente como “neopreno” pero no se trata de los trajes para hacer submarinismo, sino que son unas telas muy finas y elásticas que recuerdan más a la lycra. Se compra en tiendas de deportes sobre todo, y no son muy caras. Por unos 25 euros puedes tenerle una camiseta, un pantalón y un gorro. No hace falta tenerle un par de conjuntos, con enjuagarlos al volver a casa a las 11 y ponerlos al aire estarán listos para la tarde.

Eso sí, manga larga, pantalón largo también y que el gorro, a ser posible, les proteja el cuello. Lo especifico porque venden monos de esta tela con la manga corta y las piernas por los muslos, y la verdad, no lo entiendo, ¿y el resto de la piel?

Así que nada, totalmente protegidos y sin olvidar la cabeza.

 

Los ojos

Las gafas de sol para bebés no son un snobismo. Las pupilas de los pequeños son especialmente sensibles y la luz intensa les hace más daño que a los adultos. ¿Hay momentos en los que sientes la necesidad de protegerte los ojos del sol? Pues los niños, más.

Hay gafas de sol para bebés muy simpáticas, algunas parecen diseños en miniatura de gafas de adultos y otras me recuerdan a los pilotos de los comienzos de la aviación. Éstas últimas suelen resultar más efectivas, porque se pegan más a su piel y no dejan espacios para que penetre el sol.

Es importante prestar atención, también, a las patillas. Tienen que ser muy flexibles, porque los niños no paran quietos y así acompañan mejor sus movimientos. Además, es más difícil que se las claven.

También es interesante que lleven algún tipo de correa de goma que las una, para evitar que se pierdan, aunque con un sistema de velcro que permita que se suelten con facilidad, para evitar estrangulamientos (con un bebé nunca son suficiente las precauciones). Nada de cuerdas de gafas de adulto, que son peligrosas para los bebés.

 

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Y más cosas

Nunca se escatima demasiado protegiendo a los niños, y os traigo una última inversión que sirve para toda la familia: la sombrilla, pero no cualquiera, sino una con factor de protección +50. De nuevo, se compra en tiendas de deportes, y no son mucho más caras, entre 20 y 30 euros.

Una sombrilla normal, de las que todos hemos usado normalmente, da sombra, pero no frena los rayos ultravioletas del sol. Y hay que protegerse de los rayos ultravioleta, que es lo realmente importante.

¿Qué más?

El agua. Importantísimo también no olvidar agua para que los niños beban continuamente. Como estarán jugando y se olvidarán, hay que ofrecérsela, que se deshidratan en un momento. Si además comen fruta, mejor.

Quizás parecen muchas cosas, pero en realidad no es tanto.

Resumiendo:

  • No estar en la playa entre las 11:00 y las 20:00
  • Protector solar de factor +50, una capa abundante y renovándola
  • Ropa con protección solar (gorro, camiseta de manga larga, pantalón largo)
  • Gafas de sol
  • Sombrilla con protección solar
  • Ofrecerle agua y fruta

Espero que os haya servido, y si se me ha olvidado algo decídmelo para incluirlo, ¿os parece? ¡Y a disfrutar de la familia!

 

 

Recetas

Raviolis rellenos de espinaca y ricotta

¡Bienvenidos al verano! Bueno, si estáis en el hemisferio sur, ¡bienvenidos al invierno!

El calor está apretando por aquí desde hace ya algunas semanas, en Sevilla estamos superando con frecuencia los 40ºC a la sombra y lo que apetece es comer aliños y cosas fresquitas, y estar todo el día a base de bebidas frías y helados.

Eso está muy bien siempre que sean alimentos saludables, pero de vez en cuando tampoco viene mal tomar algo caliente.

Como nos gusta cuidarnos, pero también comer muy bien, y la gastronomía italiana nos vuelve locos, hoy volvemos con otra receta de pasta, en este caso unos ravioli rellenos de espinaca y ricotta. Suena bien, ¿verdad?

La receta de la pasta al huevo ya la tenéis en el blog, y espero que la hayáis probado porque no defrauda. Para esta receta, las placas de pasta deberían ser algo gruesas, ya que tienen que soportar el relleno sin romperse. Una vez listas, vamos con el relleno.

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La masa a la espera de ser aplanada

 

Ingredientes

  • 140 g de espinacas congeladas
  • 100 g de ricotta

En este caso hemos optado por espinacas congeladas, aunque se puede hacer con espinacas frescas. Las hervimos con una pizca de sal, el tiempo que nos indique el paquete. Las escurrimos, las dejamos atemperar y las trituramos. Incorporamos la ricotta y mezclamos bien.

Comenzamos con el montaje, que en realidad es muy sencillo.

Mejor si lo vemos en fotos:

 

Montaje

 

Algunas cosillas a tener en cuenta:

  • Antes de cubrir, un truco es bordear el relleno con un poco de agua. Podéis usar un pincel o vuestro propio dedo, y presionar suavemente al colocar la otra placa de pasta, así se quedarán más pegadas.
  • Es importante sacarle todo el aire al marcar la forma, para que al hervir no abra.
  • Hemos usado un cortado de galletas redondo con los bordes rizados, pero puede ser liso, o cuadrado, o cortar con un vaso o un cuchillo, lo que prefiráis.
  • Al hervirlos, están listos cuando la mayoría de los raviolis comiencen a flotar, en muy pocos minutos.

 

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Aquí están los ravioli de espinaca y ricotta recién hechos

 

Fácil y resultón, ¿verdad?

Espero haberos enganchado también al mundo de la pasta fresca casera.

¡Nos vemos por el blog!

Recetas

Pasta al huevo casera

Hacer pasta al huevo casera es tan sencillo que no entiendo por qué no lo la preparamos con más frecuencia.

Que sí, que se tarda más tiempo que si directamente se vuelca el paquete en el agua hirviendo, pero es que no tiene nada que ver, ni el sabor ni la textura, aparte de que controlas todos los ingredientes.

 

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En casa somos muy de cocinar todo lo que podamos, de hecho, hace mucho tiempo que no entra comida congelada, ni hecha de ninguna de las maneras. Requiere más dedicación, pero compensa, por lo saludable y por cómo sabe lo casero.

La receta de la pasta es que es sencilla de verdad, y no lleva ningún ingrediente difícil de encontrar.

Ésta es la lista para unas cuatro personas:

Ingredientes

  • 200 g de harina
  • 2 huevos
  • Sal
  • Un poco de aceite de oliva virgen extra

 

La elaboración tampoco es complicada. Sobre un cuenco se echan todos los ingredientes y se mezclan con un tenedor, para pasar luego a las manos, amasando unos diez minutos hasta hacer una bola algo rugosa y elástica. Se cubre con un paño y se la deja reposar media hora.

Aquí tenéis el proceso en fotos:

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Echamos todos los ingredientes y comenzamos a mezclar con un tenedor
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Amasamos con las manos unos diez minutos
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Ésta es la bola. La dejamos reposar treinta minutos cubierta con un paño

Pasado el tiempo, se coge un trozo y se comienza a trabajar con ella, con una máquina de pasta o con el rodillo.

En cuanto se comienza a aplanar desaparecen las rugosidades, pero es recomendable darle varias pasadas para que coja una textura más delicada, espolvoreando un poco de harina de vez en cuando. Dependiendo la forma final que vaya a tener, variará un poco el grosor, pero todo depende de los gustos, así que mejor ir probando.

Sólo queda cortarlas al gusto, con la propia máquina o con un cortador de pizza, un cuchillo o un molde. Se puede dejar secar un poco al aire o hervirla directamente.

 

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Se hace la placa de pasta del grosor que más nos guste y se corta con la forma que elijamos

 

Se echa en agua salada hirviendo y se deja unos tres minutos, no más porque recordad que es pasta fresca (fresca de verdad, no de las que se compran), se escurren y se vuelcan directamente en la salsa.

Seguro que notáis el cambio y que os cuesta volver a la pasta de paquete. ¿Os animáis a probar a hacer vuestra propia pasta al huevo casera?

 

 

Vida sana

Nos vamos de ruta de senderismo (con bebé incluido)

¡Buenos días!

Ya que estamos en fin de semana, es el momento ideal para escribir este post y animaros a que hagáis rutas de senderismo, incluso si tenéis niños pequeños o bebés, como es nuestro caso. Sé que es muy habitual dudar sobre si estarán bien y, sobre todo, que nos entra pereza porque hay que organizar las cosas con más precisión, pero merece la pena, para ellos y para vosotros.

Lo primero que se suele pensar al plantear hacer cualquier actividad con niños es que hay que ir cargados de cosas que pueden o no necesitar después, pero los “por si acaso” llenan una mochila.

A mí me pasa con la bolsa del carrito, que entre pañales y accesorios, varias mudas (que nunca se sabe), la manga larga por si acaso refrescara (¡ay, que ojalá refrescase ahora como para ponerle manga larga! me temo que al menos en Sevilla no va a refrescar en varios meses), la muselina, los juguetes y mordedores, comida si vamos a estar mucho tiempo fuera, la cartilla del médico, alguna gasa, el protector solar, su botellita de agua y la mía, y todas las cosas que llevaría en mi bolso pero que como ya voy con el carro lo meto en un bolsillo de la bolsa del bebé…

Vamos, que en una mudanza se carga menos. ¿Os pasa igual?

Por eso entiendo que dé pereza plantear una excursión, porque cuando salimos al campo, la cosa parece que se complica un poquito más, pero en realidad no hay tanta diferencia. El bebé va a necesitar más o menos lo mismo, sólo que ahora no va en la bolsa del coche sino en una mochila, donde también van nuestras cosas, que básicamente son agua, comida y protector solar.

Aparte, el niño va en su propia mochila, y ya está. Por cierto, yo no recomendaría portear con bandolera porque no es lo suficientemente ergonómica y os carga todo el peso sólo en un costado, ni tampoco con foulard, ya que es muy probable que tengáis que sacar al bebé en varias ocasiones y sacar y meter al bebé ahí es un engorro, además de que al ser tan largos vas a arrastrarlo por el suelo al ponerlo y quitarlo.

Para mí, lo mejor es una mochila ergonómica (ergonómica de verdad, que en el mercado hay cada cosa… ya hablaremos de esto también en otro post). Si la ruta es más complicada y el bebé ya cumple ciertos requisitos, hay mochilas especiales con protecciones metálicas y arnés, son más seguras pero pesan un montón.

Si os animáis, que espero que sí, hay una serie de recomendaciones que me gustaría daros.

 

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Ahí voy porteando hacia delante, se ven las correas y las tirantas de la mochila

 

Planificad e informaros antes de la ruta

Si vais con niños, y sobre todo si son pequeños y tienen poca movilidad, es muy importante que sepáis de antemano la intensidad y dificultad del camino que vais a elegir.

Yo aconsejaría empezar por uno suave, aunque seáis capaces de hacer rutas más complicadas, porque ir con un bebé cargado cambia todo. La seguridad es fundamental, tenéis que sentiros con confianza, porque no sólo lleváis un peso añadido (como normalmente se lleva mochila no habría tanta diferencia), sino que no tenéis permitido caer o tropezar, así que mejor ir sobre seguros.

Si al planificar veis que hay alguna ascensión más complicada, podéis llevar bastones. Su uso es más que recomendable porque os dará estabilidad, sobre todo si porteáis delante, porque se desequilibra el eje de gravedad.

También es interesante ver si hay áreas de descanso, porque parad vais a tener que parad varias veces, y eso se puede hacer en cualquier parte, pero si sabéis de antemano que hay zonas con bancos y mesas, o barbacoas, por ejemplo, podéis llevar un tipo de comida algo diferente.

 

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Este tipo de senderos es ideal para comenzar: con el camino bien marcado, sin muchos desniveles y con lugares donde parar a la sombra

 

Agua y comida

Con la comida evitad complicaciones.

Para los niños pequeños, cosas sencillas y que estén habituados a comerlas, no es el momento de ponernos a hacer experimentos. Llevadle fruta, que además de alimentarlos los hidrata y refresca, y si van caminando, fundamental añadir picoteo que les dé energía, como galletas y frutos secos (si ya los pueden tomar).

En el caso de los adultos, bocadillos es la opción más cómoda, pero no la única. Podéis llevar una ensalada (con queso y pollo, para que os dé más energía), o un aliño como una ensaladilla, por ejemplo. Yo optaría por evitar comer mucho de una vez, es mejor espaciar la comida en al menos dos veces, para no ir después tan pesados.

Aparte, recomiendo llevar un buen surtido de picoteo de calidad: plátano, nueces y almendras, galletas integrales, barritas caseras (tengo que subir la receta). Cosas que ir comiendo de vez en cuando sin necesidad de parar.

Agua, agua y agua. Para vosotros y para el bebé. Mejor que sobre a que falte. Si el niño no habla o veis que no la pide, ofrecedle continuamente porque entre el sol que pueda hacer y lo que se suda al ser porteado (y portear), se deshidratan muy rápido. Si hace calor, ese agua sirve también para mojarlo y refrescarlo.

Y aquí enlazamos con otro punto fundamental:

 

Protegeos del sol

Todos, pero sobre todo en el caso de los niños. Gorro (los hay con protección para la radiación solar), muselina, calcetines, lo que sea necesario.

Yo no soy muy partidaria de las cremas de protección solar ni de ningún tipo de crema para los bebés, puesto que su piel asimila más sustancias que la de los adultos, y es difícil testar en ellos para ver qué efectos reales tienen (¿cuánta gente deja que prueben sustancias químicas en sus hijos? pues eso), pero si no se puede cubrir con una prenda, antes de que les esté dando el sol durante la caminata está claro que mejor usamos protector solar pediátrico factor +50.

Si es posible, mojadle de vez en cuando la cabecita o la gorra, tanto si es un bebé porteado como si es un niño pequeño que ya va andando.

El calor

Es un elemento a tener bien presente, porque se puede volver vuestro peor enemigo. El porteador y el porteado pasan un calor extra, que hace que suden. No es por el sólo peso, sino el contacto directo hace que suba bastante la temperatura de esa zona, que para nosotros es un trozo de nuestro cuerpo, pero para el niño es casi toda su superficie. Encima, vamos haciendo ejercicio.

Así que aquí parece que me contradigo con lo que acabo de decir en el epígrafe anterior, pero en cuanto a ropa, menos es más, sobre todo en el caso del bebé. Es preferible pantalón corto y sin calcetines, y cubrir sus piernas con una muselina que permita que circule el aire. No os volváis locos con las capas, porque en poco tiempo van a estar empapadas.

Es aconsejable, de hecho, llevar varias camisetas por si necesitarais cambiárselas en las paradas si la que tiene puesta está demasiado húmeda y evitar así que se enfríe.

Pero lo peor del calor es que puede hacer que el bebé llore, agobiado. Porque si tú tienes calor en tu pecho o espalda, él tendrá mucho más y en todo su cuerpo. En esos momentos lo mejor es parar, cambiarlo de camiseta si fuera preciso, o puede que justo lo contrario, que necesite que lo mojéis y lo refresquéis.

 

Las paradas

Al hacer una ruta de senderismo por el campo sin niños, es posible que prefiráis caminar durante ratos largos, sin deteneros hasta llegar a un punto determinado o hasta acabarla. Con niños es mejor olvidar esa opción. Ya sea porque tiene hambre o calor, porque le apetece moverse, porque hay que cambiar el pañal, porque está cansado,… por lo que sea, pero vais a parar varias veces. Por eso, calcular de antemano el tiempo que vais a tardar en hacer una ruta es muy complicado.

Sin embargo, las paradas se pueden convertir en lo mejor del paseo, porque es el momento ideal para aprovechar que interaccione con el medio que lo rodea y dejar que investigue lo que hay a su alrededor, que toque, que vea, que huela. Despertar sus sentidos y empezar a inculcarle el amor y el respeto por la naturaleza.

 

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El olor, el color y el tacto de la lavanda, el zumbido de la abeja

Hay muchas más cosas que me estaré dejando en el tintero, pero espero que con esto os haya  ayudado a planificar y recordar las cosas a tener en cuenta, que como habéis visto no son muy diferentes a las que ya tenéis que tener presentes en una salida normal por la ciudad. Sobre todo, espero haberos convencido para que os animéis a hacer rutas de senderismo con bebés, porque es una forma maravillosa de hacer deporte en familia y lo vais a disfrutar mucho todos.